Evangelio Dominical​ – 05 de Abril / Domingo de Resurrección

Primer Domingo de Pascua – Comentario dominical – 5 de abril de 2026

Ciclo A: Jn 20,1-9

P. Luis Carlos Jaime Murillo, C.Ss.R.

JESÚS RESUCITADO ES NUESTRA ESPERANZA DE VICTORIA

Introducción

   La Pascua es la fiesta más importante para todos los cristianos, porque celebramos el triunfo definitivo de Jesús sobre el pecado, sobre la muerte, y de igual manera, se convierte en elemento diferenciador de todas las religiones del mundo.

   La liturgia de la Iglesia nos presenta para meditar en el primer domingo de Pascua, el texto del Evangelio según san Juan en los primeros versículos del capítulo 20. La reflexión sobre Juan 20, 1-9 se centra en el acontecimiento central de la fe cristiana: la Resurrección de Jesús. Este pasaje no describe la resurrección en sí, sino el descubrimiento de la tumba vacía, que sirve como la primera señal de que la vida ha triunfado sobre la muerte.

Comentario bíblico

   El capítulo 20, comienza con un versículo introductorio en el que se describe el drama de los tiempos nuevos: Es el primer día de la semana, de madrugada en el que la oscuridad todavía está presente. Hay un caos semejante al primer día de la creación (Gn 1,1), pero el centro de atención es el hallazgo del sepulcro vacío.

   En Juan 20,2-8 está el centro de toda la narrativa pues aparecen quienes serán los testigos oculares de este hallazgo: María Magdalena, el discípulo amado y Pedro. Lo que encuentran los deja asombrados, la piedra está corrida, la tumba vacía y el lugar completamente ordenado. María Magdalena y los dos apóstoles creyeron que había acontecido algo nuevo que suscita la fe. Son los primeros testigos de un acontecimiento que marcó una nueva manera de vivir la fe.

   Juan 20,9-10 cierran el relato corroborando que la resurrección de Jesús está en continuidad con todas las Escrituras y que se debía retornar a casa, pero con una nueva experiencia de creer.

   Los cuatro evangelistas narran este acontecimiento fundante de la nueva manera de seguir a Jesús (Mc 16,1-8; Lc 24,1-11; Mt, 28,1-8). Cada uno de los evangelistas le da sus propios matices redaccionales de acuerdo a los lectores del relato. Un elemento común a los cuatro es la mención de María Magdalena como la mujer, que, en el caso de los evangelios sinópticos, va acompañada de otras mujeres, mientras que en el evangelio según san Juan va sola al sepulcro.

   Un elemento propio de Juan 20,1-9 es la presencia del discípulo amado y de Pedro como testigos oculares de aquello que habían encontrado en el sepulcro.

Aplicación pastoral

   Ofrezco unos elementos para la reflexión personal y comunitaria.

-Comienzo de un nuevo tiempo. En la tradición de la Iglesia, en el Evangelio según san Juan encontramos plasmado el culmen de la revelación cristológica: Jesús es Dios. Desde el primer capítulo hace referencia a esta verdad que debe ser creída por los lectores del cuarto evangelio: “En el principio existía la Palabra y la Palabra era Dios…” (Jn 1,1ss). No cabe duda de que para el autor sagrado las primeras páginas del libro del Génisis son el telón de fondo para todo el relato. El sábado Dios descansa de toda la obra creadora, y el sábado se convirtió en un elemento diferenciador del pueblo de Israel. Ahora, en el texto que nos ocupa este primer domingo de Pascua, Jesús resucita el primer día de la semana, con lo cual, se inicia una nueva creación, un tiempo nuevo. La resurrección de Jesús cambia el sentido del tiempo, que deja de ser temporal y se convierte en salvífico.

-Paso de la oscuridad a la luz. María Magdalena llega al sepulcro “cuando aún estaba oscuro” (Jn 20,1). Esta oscuridad simboliza no solo la hora del día, sino el estado de desesperanza, de dolor y falta de comprensión de quienes habían seguido a Jesús desde Galilea. La luz del amanecer representa la esperanza que nace con la noticia del Resucitado. Comienza un cielo nuevo y una nueva tierra, es decir, una nueva forma de ser seguidores del Maestro. La figura de María Magdalena en el evangelio según san Juan tiene una importancia especial: es la primera testigo de la resurrección y la primera en comunicarla a sus amigos, los apóstoles.,

-El camino hacia una forma nueva de creer. Este relato joáneo de la resurrección es dinámico, y los personajes de la escena están en continuo movimiento. Pedro y Juan corren juntos hacia el sepulcro. Juan, “el discípulo amado”, llega primero, pero espera a Pedro por respeto a su autoridad, reflejando la unidad y jerarquía dentro de la comunidad de fe. La Iglesia que nace debe ser misionera, en permanente renovación, sin rivalidades, que espera y ayuda a los más débiles y necesitados como lo hizo Juan con Pedro.

-La resurrección fortalece la fe. La resurrección de Jesús no es un invento de los primeros cristianos. Pedro y Juan encuentran el sepulcro vacío con los lienzos y sudario colocados de manera ordenada, con lo que se desvirtúa la invención judía del robo del cuerpo de Jesús. La situación dubitativa y de desconsuelo que había dejado la muerte de Jesús, anima a estas dos columnas de la Iglesia a comprender que eso que estaban viendo, no es una ilusión.

-Una nueva manera de vivir y creer. Este pasaje invita a pasar del viernes Santo (el dolor y la muerte) a la alegría de la Pascua. La resurrección es una llamada a reconocer que Dios tiene la última palabra y que cada «tumba» de desesperación en nuestra vida puede ser vaciada por su amor.

-El comienzo de un Iglesia. La resurrección de Jesús es el verdadero inicio del cristianismo y de la Iglesia. Con este evento arrancará la propagación de la fe al mundo entero. Esto sucede porque todo ha cambiado, todo es nuevo y la vida adquiere un nuevo sentido, un nuevo rumbo, una nueva dimensión: la eterna.

-Un testimonio creíble pero que tiene resistencias. Sin embargo, no siempre resulta fácil creer en el resucitado, aunque nos parezca una paradoja. Llama la atención en los pasajes evangélicos de la resurrección, la resistencia de todos los discípulos a creer en la resurrección de su Señor. Muchos no dan crédito a lo que ven sus ojos: ni las mujeres, ni María Magdalena, ni los apóstoles.

-Una experiencia siempre actual. Esta experiencia de la resurrección ha de llevarnos paulatinamente a una transformación de nuestro ser a la luz de Cristo resucitado. La resurrección de Jesús nos debe conducir a la transformación de nuestro ser y a la liberación del egoísmo. Vivir la resurrección, es comenzar desde aquí y desde ya el cielo y la tierra nuevos. (Cfr. Ap 21,1)

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