La historia de la redención es un continuo tejer de idas, esperas y retornos providenciales. El pasado 6 de mayo de 2026, los Misioneros Redentoristas retomaron oficialmente su presencia y labor pastoral en la ciudad de Mérida, Venezuela, marcando el renacer de un vínculo histórico que ha moldeado profundamente la fe de esta región andina.
Para comprender la magnitud de este retorno, es necesario abrir las crónicas de nuestra historia como redentoristas. La huella de la Congregación del Santísimo Redentor en tierras merideñas comenzó a trazarse el 16 de octubre de 1926, fecha en la que llegaron los primeros misioneros a esta comunidad. Fieles a su carisma fundacional, se establecieron como una comunidad eminentemente misionera, dedicándose con celo apostólico a predicar misiones populares no solo en la Arquidiócesis de Mérida, sino extendiendo su labor evangelizadora a los territorios de los estados de Táchira, Trujillo y Barinas. Como un testimonio vivo de aquel anuncio del Evangelio, dejando como signo misionero una cruz en cada pueblo visitado; santas insignias que, aún hoy, se conservan en múltiples rincones de la geografía andina, recordando el paso de la abundante redención.
Su labor no se limitó a la misión itinerante. El tesón de aquellos primeros padres se materializó en la custodia y embellecimiento de la Iglesia La Tercera, Santuario de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. Este templo, que desde sus orígenes en 1591 había sido testigo de importantes acontecimientos históricos y sede de la orden franciscana, vio su reconstrucción finalizada gracias al esfuerzo de los Padres Redentoristas, quienes lo erigieron como el emblemático Santuario Mariano que conocemos en la actualidad.
Tras un periodo de ausencia que comenzó el 18 de julio de 2009, la comunidad merideña, que quedó «aguardando la esperanza de su retorno algún día…», vio finalmente cumplido su anhelo. La solemne Eucaristía de retorno fue presidida por Monseñor Alfredo Torres, oriundo de Mérida y Obispo Emérito de la Diócesis de San Fernando de Apure, muy cercano a la familia redentorista.
La celebración contó con la presencia del P. Mauricio Monroy Cáceres, C.Ss.R., Superior Provincial junto al P. Aly Argenis Villegas, C.Ss.R., Consultor Ordinario. En este marco de alegría, se presentaron oficialmente los nuevos sacerdotes que conformarán la comunidad local y guiarán los pasos de esta nueva etapa misionera: los padres José Vicente Ramírez Meza y Martín Antonio Amundarain Silva.
El templo lució colmado por sacerdotes religiosos, un nutrido grupo de la vida religiosa de la arquidiócesis, y una multitud de laicos que manifestaron su júbilo por el regreso de los hijos de San Alfonso.
Agradecemos infinitamente a Dios por la gracia de regresar a nuestro amado santuario en este año centenario. Con inmensa esperanza, confiamos a la protección de María del Perpetuo Socorro la vida y el ministerio de esta nueva comunidad, así como el caminar de los cuatro jóvenes que durante este año realizarán aquí su experiencia de propedéutico.
La cruz misional vuelve a brillar en Mérida, y con ella, la certeza de que en Él hay abundante redención.







